Mindfulness para niños
En los últimos años, seguramente has escuchado hablar del mindfulness, esa práctica que nos invita a estar presentes, a poner atención en lo que estamos haciendo aquí y ahora.
Aunque parezca algo de adultos, el mindfulness también está ganando popularidad entre los más pequeños, y con razón.
¿Por qué? Porque está demostrado que ayuda a los niños a sentirse mejor, a estar más tranquilos y a mejorar su capacidad de concentrarse.
Vamos a ver cómo funciona esto.
¿Qué es el mindfulness?
Imagina que estás comiendo tu comida favorita. Normalmente, mientras comes, ¿en qué piensas? A veces en la tarea, otras veces en lo que harás después de comer, o quizás en lo que viste en la tele ayer. Pero si practicas mindfulness, lo que haces es centrarte solo en lo que tienes delante. Sientes el sabor, el olor, la textura de cada bocado. Estás completamente presente en ese momento.
Para los niños, esto puede ser una manera divertida de aprender a enfocarse en una cosa a la vez.
En un mundo lleno de distracciones, enseñarles a estar presentes puede ser un gran regalo.

¿Cómo ayuda el mindfulness a los niños y niñas?
Ahora, hablemos de los beneficios. Los estudios han demostrado que los niños que practican mindfulness pueden experimentar mejoras en muchas áreas de su vida. Algunas de las más importantes, serían:
- Mejoran su capacidad de concentración: Hoy en día, los niños están rodeados de muchas distracciones (juguetes, pantallas, ruidos), lo que hace que les cueste mantener la atención. El mindfulness les enseña a enfocar su mente en lo que están haciendo, lo cual mejora su rendimiento en la escuela y en otras actividades.
- Aprenden a gestionar sus emociones: Los niños, como todos, tienen días buenos y días malos. Practicar mindfulness les da herramientas para reconocer cómo se sienten y entender sus emociones sin dejarse arrastrar por ellas. Por ejemplo, cuando se sienten muy enojados o tristes, aprender a respirar y estar presentes puede ayudarlos a calmarse más rápido.
- Disminuyen el estrés y la ansiedad: Aunque no lo creamos, los niños también se estresan. Tienen preocupaciones como los exámenes, hacer amigos o aprender cosas nuevas. El mindfulness les da un espacio para relajarse, respirar y encontrar un momento de paz en medio de sus ocupadas vidas.
- Mejoran sus relaciones: Al estar más atentos y presentes, los niños aprenden a escuchar mejor y a ser más empáticos con sus compañeros, lo que puede mejorar sus amistades y su relación con los adultos.
El mindfulness no es solo una moda pasajera, es una herramienta que puede acompañar a los niños durante toda su vida.
Les enseña a ser más conscientes, a manejar mejor sus emociones y a estar más presentes en cada momento.
Y lo mejor es que es fácil de practicar. Con unos minutos al día, los niños pueden empezar a notar los beneficios, sintiéndose más tranquilos, felices y seguros de sí mismos.
¿Te animas a intentarlo con los peques de la casa? ¡Puede ser un cambio maravilloso para ellos!
Que tengas un feliz día
Equipo B-Phulness
